Si alguna vez has querido preparar un plato que enamore a toda la mesa pero sin pasarte la mañana entera vigilando ollas, este risotto de boletus te va a caer como anillo al dedo. Tiene ese punto cremoso que casi parece que lo has hecho con truco, el aroma profundo del boletus que llena la cocina de buenas intenciones y el toque dulce del Pedro Ximénez que, te lo prometo, hace que más de uno pregunte “¿qué le has puesto?”.
Es un risotto agradecido, de esos que parece que requieren mucha maestría pero que, en realidad, se dejan querer si les dedicas un ratito. Y lo mejor es que seguramente tienes casi todo ya por casa. Lo preparo muchas veces cuando quiero quedar bien sin complicarme, y siempre funciona: es cálido, sabroso y tiene ese aire de plato “de domingo” sin volverse pesado.
Y si después de hacerlo te da por seguir explorando, ya te aviso: el risotto de alcachofas le hace competencia seria y el risotto con trufa negra es para días en los que quieres darte un capricho de los buenos. Pero vayamos por partes… primero, el de boletus, que te va a quedar de cine.
Aquí empieza todo, con un ratito de tabla y cuchillo. Pica la cebolla bien finita, de esas que casi se deshacen al caer en la sartén. Pon los boletus deshidratados en un bol y cúbrelos con agua caliente; en unos minutos estarán como nuevos. Cuando ya estén blandos, cuélalos y guarda el agua, que es oro puro para el sabor. Córtalos en trozos parecidos para que ninguno se quede más crudo que otro. Si te apetece una versión con aire más marino, échale un ojo a este risotto de gambas y calamares.

Calienta un poco de aceite y deja que la cebolla se vaya poniendo transparente, sin prisas, como quien charla mientras remueve. Cuando empiece a oler a cocina casera, añade los boletus y mézclalos bien. En un par de minutos verás cómo su aroma llena la sartén; ese es el momento en el que sabes que la cosa va por buen camino.

Añade el arroz SOS Especial Risotto y dale unas vueltas para que se impregne del sofrito. Ese pequeño tostado inicial hace maravillas, créeme. Después, vierte el vino blanco y deja que burbujee mientras el alcohol se evapora. En este punto, tu cocina empezará a oler que alimenta.

Cuando el vino haya reducido, incorpora el agua con la que hidrataste los boletus. No remuevas como si no hubiera un mañana, pero sí con constancia, que de aquí empieza a salir la cremosidad tan típica del risotto. Este momento es cuando el arroz empieza a transformarse.
Ahora toca tener un poco de paciencia: caldo caliente, siempre caliente, y en pequeñas tandas. Añade un cazo, remueve, y cuando casi desaparezca, otro. Así hasta que el arroz esté en su punto, entre 18 y 22 minutos. Es un proceso casi terapéutico, y te aseguro que el resultado lo compensa.

Mientras el arroz va haciendo su magia, pon el Pedro Ximénez en un cazo y déjalo reducir hasta que quede un jarabe espeso. Si quieres que quede más denso, una pizquita de fécula de maíz hace el apaño. Cuando esté listo, pásalo a un biberón de cocina para decorar después sin pringar media encimera.

Aquí llega el momento que marca la diferencia. Retira la sartén del fuego y añade la mantequilla y el parmesano. Remueve con energía, sin miedo, hasta que el arroz quede cremoso y brillante. Ajusta la sal y termina con un toque de pimienta negra recién molida. Aquí ya huele a plato de celebración.

Sirve el risotto bien caliente en platos hondos. Pon unos puntitos de reducción de Pedro Ximénez, unas avellanas tostadas picadas para el contraste crujiente y ralla un poco de foie congelado justo al final. Verás cómo se funde suavemente y deja un acabado casi de restaurante, pero hecho en tu propia cocina.

Preparar un risotto de boletus perfecto está al alcance de cualquiera, si se siguen los pasos adecuados y se eligen los ingredientes correctos. Esta receta te permite disfrutar de un plato lleno de sabor, con una textura cremosa y una presentación que sorprenderá a todos en casa.
En Arroz SOS creemos que la cocina casera también puede ser sofisticada, y este risotto es un claro ejemplo de ello. Te invitamos a seguir explorando nuevas versiones como este risotto carbonara o el tradicional risotto ai funghi. Con SOS, cada grano cuenta para hacer de tu cocina algo extraordinario.