A veces el tema llama a confusión. Para muchos, paella es un plato de arroz originario de Levante que hace las delicias en la mesa familiar los fines de semana. Pero los que más entienden de estas cosas alzan la voz en favor del recipiente, la verdadera paella, esa que presta su nombre al plato que tanto nos gusta.

Vamos al origen. Aunque vulgarmente llamamos paellera al recipiente en el que se cocina la paella, y así lo ha reconocido la R.A.E, el verdadero nombre de ésta es paella, que a su vez viene del latín patella. Esta forma de denominar a un plato o un trago con el nombre de su recipiente no es nada nuevo, como ejemplos tenemos el puchero, la copa o el caldero, aunque en estos casos los identificamos perfectamente. Hoy tenemos puchero para comer, me voy a tomar una copa o mira qué caldero más rico, son frases en las que tenemos clara la diferencia, pero con la paella queda mucho por hacer.

Simplificando, la paella es una sartén con asas hecha en acero pulido (aunque también se fabrican en acero esmaltado, inoxidable y con capa antiadherente, que cada cual escoja) y con poco fondo. Los arroces que se cocinan en este recipiente deben tener un grosor mínimo, de manera que no se necesita que la paella tenga altura.

La paella original, la de acero pulido, tiene que cuidarse mucho, porque si no se seca bien después de lavarla se puede oxidar. Es conveniente darle un poco de aceite una vez que esté bien seca y extenderlo con papel de cocina hasta que tenga una fina película protectora.

¿Qué dice la R.A.E de todo esto? Veamos.

Paella

Ahora, si alguien nos llama la atención cuando digamos que nos vamos a comer una paella, podremos responderle que los dos significados son correctos y seguir dando buena cuenta del plato. ¡Buen provecho!