1 - Prepara los mangos y mide los ingredientes antes de cocinar
Antes de lanzarte a cocinar el mango sticky rice, asegúrate de tenerlo todo a mano. Pela los mangos y córtalos en esas rodajas que siempre caen bien. Mide el arroz SOS Kamâlis, la leche de coco y el azúcar. Así podrás centrarte en el disfrute culinario sin sorpresas de última hora.
Confieso que yo he medido mal alguna vez, ¡y vaya desastre! Pero no te preocupes, estoy aquí para que eso no te pase. Si te gustan los postres con arroz, no te pierdas nuestro pudding de arroz con leche, un dulce capricho que te encantará probar después de dominar esta receta.

2 - Lava el arroz para una textura perfecta
¡Vamos a darle al arroz el cariño que se merece! Empieza por colocarlo en un bol y lávalo con agua fría. Usa tus manos para removerlo suavemente. Cambia el agua un par de veces hasta que salga clarita como el agua de un arroyo. Este truco es esencial para el mítico mango sticky rice.
Lavar el arroz no es solo para presumir, ¡es un paso crucial! Así eliminamos el exceso de almidón y garantizamos que el arroz quede pegajoso, al estilo del arroz glutinoso tradicional. Una textura de 10 es lo que buscamos para este delicioso postre asiático. ¡Y no te olvides de disfrutar mientras cocinas!

3 - El arte de cocer el arroz
¿Sabías que el arroz del mango sticky rice debe quedar pegajoso, pero sin pasarse? Bueno, aquí va el truco: tras haberlo lavado bien, pon el arroz en una olla con agua, asegurándote de que lo cubra por completo. Lleva el agua a ebullición, ¡pero no te despistes! Baja el fuego en cuanto burbujee.
Ahora, con paciencia, cocina el arroz durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Así aseguramos que se cocine uniformemente. Esto es clave para un mango sticky rice que hará que los domingos por la tarde huelan a cocina asiática tradicional. Y no te preocupes, si alguna vez has quemado el arroz, ¡bienvenido al club!

4 - Mezcla la leche de coco y el azúcar
Mientras el arroz trabaja en su magia, toma otra cacerola y combina la leche de coco con el azúcar. Calienta a fuego medio y, como si estuvieras bailando un vals, remueve hasta que el azúcar se disuelva. Así, conseguirás esa esencia aromática que caracteriza al mango sticky rice.
Imagina la tentación de esa fragancia que se extiende por la cocina, anticipando lo que pronto probarás. Este paso es clave para dar al arroz un sabor dulce y reconfortante. Paciencia, ya que se trata de alcanzar ese equilibrio perfecto entre lo dulce y lo cremoso, típico del postre tailandés.

5 - Integra el Arroz con la Dulzura de la Leche de Coco
Llegó el momento mágico del mango sticky rice. Una vez que el arroz esté cocido y libre de agua, llega la hora de la magia: vierte esa mezcla de leche de coco y azúcar con cariño. Deja que el arroz absorba todo su dulzor. ¿No te recuerda al momento en que un buen libro te atrapa?
Remueve suavemente y tapa durante 10 minutos, como quien deja reposar una sorpresa. Te prometo que este tiempo le dará ese toque pegajoso y perfumado que hace que todos tus sentidos celebren. ¡Prepárate para disfrutar de uno de los sabores más reconfortantes de la cocina asiática vegetariana!

6 - Preparar la cobertura cremosa de leche de coco y tapioca
Ahora vamos a darle un toque seductor a nuestro mango sticky rice: la cobertura cremosa. Calienta un poco más de leche de coco en un cazo y añade una cucharadita de almidón de tapioca. No te agobies, solo remueve la mezcla suavemente hasta que espese y tenga una consistencia perfecta.
Deja que esta deliciosa crema se enfríe unos 40 minutos. Este tiempo parece una eternidad, pero créeme, vale la pena. Al servirla sobre el arroz y el mango, le dará un contraste de texturas que es simplemente espectacular. ¡Te vas a chupar los dedos!

7 - Monta y sirve tu mango sticky rice con el toque final de sésamo
Llega el momento de impresionar a tus papilas gustativas. Sirve en el plato una porción de arroz pegajoso que has preparado con cariño. Coloca delicadamente las rodajas de mango fresco alrededor, como si de una obra de arte se tratara. Deja que la cobertura de coco caiga cual suave lluvia sobre tu creación.
El toque maestro es una cucharada de semillas de sésamo. No solo sumarán una textura crujiente, sino que aportarán ese saborcito a tostado que tanto nos gusta. Y ahí lo tienes, listo para disfrutar. ¿Quién no está deseando hundir la cuchara en este mango sticky rice?
