1 - Organiza tus ingredientes antes de empezar
Antes de que la magia del fuego se desate, asegúrate de tener todo listo y bien dispuesto. Lava con cariño y corta con mimo: los pimientos rojos en cuartos, las judías verdes en pedacitos manejables, la sepia en cubitos y el pollo a trozos pequeños. Que el ajo, el perejil y las cebollas queden bien picaditos, como si fueras a preparar uno de esos sofritos que recuerdan a los domingos familiares. Ralla esos tomates y, ¡listo! Así luego no habrá estrés de último minuto.
¿Buscas un toque aún más marinero? Echa un vistazo a esta paella de langostinos, ideal para quienes disfrutan del auténtico sabor a mar.

2 - Creación del Caldo de Gambones para la Paella Ciega
Vamos al lío con el caldo que hará que esta paella ciega se robe todas las miradas. Empieza pelando los gambones con mimo y, si ves tripitas, un palillo será tu mejor aliado. Si los tienes congelados, aquí tienes una guía para descongelarlos bien, porque no siempre es tan fácil como parece.
En una cazuela, añade un chorro de aceite de oliva y dora las cabezas y carcasas de los gambones. Hazlo hasta que estén bien tostaditas, como cuando logras ese bronceado perfecto en la playa. Después, añade un litro de agua y deja que hierva suavemente durante 30 minutos. Finalmente, cuela el caldo y resérvalo; será la clave del sabor mediterráneo en esta receta especial.

3 - Dorado con amor a los ingredientes principales
Empieza por los pimientos; trátalos con cariño, como una mermelada salada, a fuego bajo durante un buen rato. Solo así sacarás la dulzura mediterránea perfecta. En la paellera, dora el pollo hasta que quede doradito. No tengas prisa: este arroz merece su tiempo, ¡te sentirás un chef sin gorro!
Las judías verdes solo necesitan un toque fugaz de dorado. La sepia, por su parte, pide color y para lograrlo, un buen truco es dorarla hasta que evoque esos colores de verano en la costa. Los gambones son tímidos, así que un sellado rápido bastará. Que no se pasen. Todo con mucho mimo.

4 - Sabores Mediterráneos: Creando el Sofrito Perfecto
Vamos a darle vida a esta paella ciega comenzando por un sofrito lleno de amor. En la misma paellera, deja que el ajo y el perejil se encuentren y se enamoren en un baile de sabores. Luego, añade las cebollas con una pizca de sal y paciencia. Déjalas cocinar hasta que sean casi una compota; te prometo que cada minuto sumará un dulzor inolvidable.
A una esquina de esa dulzura, dale un lugarcito al azafrán para que se tueste suavemente, seguido del pimentón, sin que se nos ponga celoso y se queme. Cuando todo esté listo, es momento de traer al ruedo el tomate rallado. Dale unos cinco minutos y siente cómo la cocina se llena de aromas mediterráneos que invitan a sonreír.

5 - Montaje de la paella y cocción del arroz
De vuelta a la paellera, invita al pollo, la sepia y las judías a unirse a la fiesta. Añade un chorro de vino blanco y deja que se evapore. Es momento de avivar el alma de la receta: nuestro arroz SOS Especial Paellas. Son 320 gramos, ni más ni menos. Espárcelo con cariño y deja que se asiente sin revolver la fiesta.
Pasados ocho minutos de hervor alegre, baja la intensidad al fuego y deja cocinar otros ocho más. Corona la paella con pimientos confitados y gambones, como si estuvieras decorando una deliciosa obra de arte. Si escuchas un leve murmullo y un aroma a tostado, ¡has conseguido el ansiado socarrat!

6 - Preparación del auténtico alioli de azafrán casero
¿Sabes esos pequeños detalles que hacen que un plato destaque? El alioli de azafrán es uno de ellos. Calienta unas hebras de azafrán en aceite a 60-70 °C. Deja que se tomen un descanso durante 5-10 minutos, y cuando vuelvas, tendrás una infusión que será el alma de tu alioli.
En un vaso batidor, pon un huevo, un diente de ajo, un chorrito de limón y sal. Poco a poco, añade aceite mientras mantienes el ritmo al batir. Cuando ya esté cremoso, añade ese aceite infusionado con azafrán. ¡Voilá! Tu alioli está listo para llevar esta paella ciega a otro nivel.

7 - Presentación y toque final para tu paella ciega
Nada como llevar la paellera directamente a la mesa, ya que ¡para eso se inventó! Pon una cucharadita de alioli de azafrán en cada ración, añadiendo un poco de cebollino picado si te apetece usar toques frescos. Así, tu arroz con marisco se convertirá en protagonista indiscutible.
Lo mejor de esta paella, además de sabrosa y lucida, es que no te tienes que pelear con cáscaras. Solo placer sin complicaciones. ¿Acaso no te dan ganas de repetirla una y otra vez? Corona la experiencia brindando con un vinito, ¡como buen plato mediterráneo merece!
