1 - Prepara tus ingredientes como un experto
Antes de comenzar a cocinar este delicioso risotto de hongos y parmesano, asegúrate de tener todo listo para no andar corriendo como pollo sin cabeza. Pica la cebolla en dados pequeños, mide bien el arroz, y despídete del reloj mientras hidratas los boletus en caldo caliente.
No hay nada como tener las setas frescas, el vino blanco, la mantequilla y el parmesano a mano. Créeme, este pequeño esfuerzo inicial te ahorrará muchos quebraderos de cabeza. Si necesitas inspiración extra, echa un vistazo a esta receta de risotto de boletus.

2 - Sofreír la cebolla lentamente para un sabor base profundo
Por experiencia, te diré que el inicio de un buen risotto de hongos y parmesano está en sofreír bien la cebolla. Echa un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra en tu sartén y añade la cebolla picada. Déjala ahí, a fuego medio-bajo, como si fueran viejos amigos charlando, durante 15-20 minutos. Verás cómo se vuelve blanda y se carameliza con delicadeza. Este paso es clave para que el risotto tenga ese toque dulce y profundo que te hará aplaudir cuando lo pruebes.
¿Recuerdas cuando entrabas a casa y olía a algo delicioso cocinándose? Justo ese aroma surgiría de tu sartén mientras la cebolla decide enamorarse del calor. No olvides remover de vez en cuando, la paciencia en este punto es que, como dicen, lo bueno se hace esperar. Y cuando esa cebolla tenga un tinte dorado, ¡estará lista para llevar tu risotto al siguiente nivel!

3 - Infundir vida a los boletus en el caldo
Mientras se cocina la cebolla, tómate un breve respiro para añadir esos boletus deshidratados a un cuenco con caldo de verduras bien calentito. Unos 10-15 minutos bastarán para que recuperen toda su esencia. Y si te parecen muy grandes, ¡pues a hacerles un corte! Así el caldo se convertirá en un elixir delicioso de hongo para nuestro querido risotto de hongos y parmesano.
Créeme, este pequeño truco no solo rehidrata los boletus, sino que transforma el caldo entero en una especie de poción mágica con el sabor de setas tan potente que no querrás que acabe nunca. Es como si al risotto le diéramos una buena dosis de magia vegetariana italiana, ¿y quién se puede resistir a eso?

4 - Saltear las setas con cebolla
Primero, trocea esas setas fresquitas que tenemos: shiitake, ostra, shimenji… lo que te apetezca. Échalas a la cazuela donde la cebolla ya está empezando a hacerse amiga del aceite. Salpimienta como buen artista y las dejas a fuego medio, que suden un poco su agua y te regalen ese doradito irresistible.
Esos champiñones, junto con la cebolla, se convertirán en la banda sonora de sabor de nuestro risotto de hongos y parmesano. Dale su tiempo, unos 5-8 minutos, que parece mucho pero justito para que todo quede perfecto. ¡Ya verás, este plato principal se volverá un básico en tus cenas vegetarianas!

5 - Incorporar el arroz y desglasar con vino
Venga, que ya casi estamos a medio camino. Añadamos el arroz Especial Risotto de SOS a la cazuela. Remueve bien para que el arroz se empape de los sabores del sofrito y las deliciosas setas. No te cortes, métele cariño, como si estuvieras abrazando a un viejo amigo.
Ahora viene el paso que transforma este risotto de hongos y parmesano en algo casi mágico: vierte la copa de vino blanco. Remueve sin parar, disfrutando del aroma hasta que el alcohol se evapore. Dale tiempo; el vino le añade esa acidez especial que es un guiño al corazón de cada risotto.

6 - Cocina el arroz como un experto en risotto
Ahora viene la parte estrella de esta receta mediterránea: el caldo. Empieza añadiendo un cucharón de caldo caliente junto con los boletus hidratados. Remueve con cariño, como si estuvieras cuidando de un platillo con alma. Así, poco a poco, el arroz irá soltando su almidón y se volverá cremoso.
La clave aquí es no apurarse. No agregues más caldo hasta que el anterior haya desaparecido, como cuando esperas a que los champiñones se doren. Este paso se llevará unos 18-20 minutos, así que tómalo con calma. Ya verás cómo este risotto de hongos y parmesano se convierte en una deliciosa realidad.

7 - Crear una deliciosa teja crujiente de parmesano
Imagínate lo fácil que es elevar este risotto de hongos y parmesano con un toque crujiente; te hablo de la deliciosa teja de parmesano. Mientras el risotto burbujea, desliza un poco de queso Parmigiano Reggiano rallado en una sartén antiadherente. Extiéndelo en forma de círculo y deja que se derrita y adquiera un tono dorado.
Retíralo con cuidado y déjalo enfriar. Y aquí va un truco: si te apetece innovar, otros quesos también funcionan genial. ¿Necesitas inspiración? Echa un vistazo a nuestro artículo sobre la elección de quesos para un risotto de setas inolvidable. Esto dará un toque especial que hará que todos pregunten por tu secreto.

8 - El toque final: cremosidad y sabor
Cuando ya veas que el arroz está al dente, es el momento de apagar el fuego. Añade la mantequilla en pomada y el queso Parmigiano Reggiano que te queda. Remueve todo con cariño hasta que se funda. Esta fase, conocida como “mantecatura”, es clave para un risotto de hongos y parmesano brillante y delicioso.
¿Te parece mucha mantequilla? No te preocupes, es lo que dará al risotto esa textura cremosa que todo el mundo adora. No escatimes en el Parmigiano Reggiano, que es el alma de este plato. Este paso es como cuando el aire huele a siesta; le da un cierre perfecto. ¡A disfrutar!

9 - Emplatar y dar el toque final
Una vez que el risotto de hongos y parmesano está listo, toca el momento estelar: el emplatado. Sirve el risotto bien caliente en platos hondos, porque nadie quiere un risotto frío, ¿verdad? Y ahora, para que tus invitados se sientan como en un auténtico restaurante italiano, coloca cuidadosamente una teja de parmesano encima de cada porción. Ese crujido extra es la clave del éxito.
No te olvides de añadir ese toque maestro de pimienta negra recién molida; confía en mí, hace toda la diferencia. Para los que les gusta decorar, unas láminas de setas salteadas le darán un giro artístico al plato. Y listo, ¡a disfrutar de este delicioso risotto de champiñones con queso parmesano! ¡Buen provecho!
