1 - Organiza tus ingredientes como un profesional
Antes de sumergirte en la deliciosa aventura de preparar una fideuá tradicional, asegúrate de tener todo a mano. Esto no solo te hará sentir como un experto, sino que evitarás sorpresas de última hora. Corta la sepia y el rape en trozos parejos; créeme, la uniformidad es clave para una cocción perfecta.
Dedica un momento a limpiar los mejillones y pelar los gambones; nada como un buen marisco para darle vida a este plato valenciano. No olvides picar esos pimientos y ajos, son el alma del sabor. El tomate rallado y el caldo caliente de pescado deberán estar listos. Ah, y si buscas otra delicia gastronómica, te encantará esta fideuá con almejas.

2 - Dorar los fideos para potenciar su sabor y evitar que se pasen
Llegó el momento de darle un giro delicioso a tus fideos. En una paellera grande, calienta generosamente aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade los fideos, esos protagonistas de nuestra fideuá tradicional, y tuéstalos hasta que adquieran ese dorado crujiente que encanta. Este paso marca la diferencia, créeme.
Una vez dorados, retiramos los fideos y los reservamos. Este truco asegura que mantengan su textura perfecta en la cocción. Mientras tanto, deja que el aroma del aceite impregnado de sabor a fideuá te transporte a una cocina valenciana. Todo está listo para un plato principal inolvidable.

3 - Dora el rape para darle un toque marino único
En la misma paellera, añade un toque extra de aceite de oliva si ves que lo necesitas. El objetivo es obtener esos trocitos de rape dorados que aportan un sabor marino irresistible a tu fideuá tradicional. Así que, dale su tiempo, pero sin despistarte mucho, que no queremos que se nos escape ese delicioso olor a mar.
Una vez doraditos, retira los trozos de rape y resérvalos junto a los fideos, listos para cuando llegue su momento estelar. Este paso marca la diferencia, de verdad. No olvides celebrar este pequeño éxito culinario con una sonrisa; el rape ya huele a triunfo gastronómico.

4 - Dora los gambones para un toque marinero irresistible
Lo primero es darle un toque muy marinero a nuestra fideuá tradicional. Añade los gambones a la paellera y dales un buen dorado. La clave está en cocinarlos hasta que estén firmes y su aroma te transporte al Mediterráneo, pero ojo, ¡no los pases demasiado! Queremos que queden jugosos.
Una vez listos, resérvalos junto al rape y los fideos para más tarde. Los gambones son como el broche de oro de esta delicia gastronómica. No olvides que, mientras esperas, puedes abrirte un vinito y saborear el progreso de este plato principal valenciano sin gluten.

5 - Cocina la sepia hasta que quede tierna y sabrosa
Vamos a darle protagonismo a nuestra amiga la sepia. Trocéala, como si fueras un chef valenciano de toda la vida, e incorpórala a la paellera. Cocínala a fuego medio-alto, dejando que se dore y adquiera esa textura tierna que todos amamos en una fideuá tradicional. Esta es la clave del sabor auténtico.
Aquí, te sugiero que mientras se cocina, confíes en tu instinto de cocinero casero y aproveches para dejar que el aroma te guíe. Esta base de mariscos será la sensación de tu plato y, créeme, tiene el poder de transportarnos a esas playas mediterráneas con solo un bocado.

6 - Cocer los mejillones al vapor
Es hora de darle protagonismo a nuestros amigos los mejillones. En una sartén aparte, con un toque de agua, vamos a cocerlos al vapor hasta que se abran como si fueran a contarnos un secreto. No te olvides de retener sólo los que realmente quieran hablar, es decir, aquellos que se abran.
Esta delicadeza marina se añadirá al final de la fideuá tradicional, para darle ese toque irresistible. No dudes en reservarlos lejos del bullicio del fuego, que ya bastante calor han pasado. Siguiendo este paso, tu plato se convertirá en una verdadera delicia gastronómica que todos querrán probar.

7 - Prepara el sofrito que dará alma a tu fideuá tradicional
Vamos a poner manos a la obra con el sofrito, el corazón de nuestra fideuá tradicional. En la paellera, añade otro chorrito de aceite de oliva y fríe los ajos picaditos con los pimientos. Imagina cuando en casa empieza a oler a fiesta, así que paciencia. Deja que los pimientos se ablanden con el calorcito.
Una vez blanditos, incorpora el tomate rallado. Cocina a fuego medio sin prisas, que se impregne todo de sabor. Cuando esté reducido, toca el truco del pimentón: agrégalo con entusiasmo y revuelve con cariño, pero ojo, que no se queme. Este paso es clave para tu fideuá con sepia.

8 - Añadir Fideos y Caldo Caliente
Con el sofrito ya listo, es el momento de darles a los fideos dorados su gran oportunidad. Añádelos a la sartén y remueve con cariño, como haría cualquier abuela valenciana, para que absorban todos esos sabores deliciosos. Aquí el secreto está en la paciencia y en no dejar que los fideos se acomoden.
Ahora, llega el turno del caldo de pescado caliente, que será el protagonista de esta sinfonía de sabores. Vierte el caldo sobre los fideos y ajusta la sal, siempre con cuidado. Cocina a fuego medio durante 10-12 minutos. Un pequeño truco: no los remuevas constantemente para que queden sueltos y perfectos.

9 - Agrega el marisco para dar el toque final
Cuando los fideos estén prácticamente a punto, es el momento de la verdad: añade el rape, la sepia y esos gambones que tenías esperando. Deja que cocinen un par de minutos más para que todo se mezcle a la perfección. Así es como se termina una fideuá tradicional de lujo.
Justo antes de apagar el fuego, incorpora los mejillones. Como buen plato valenciano, el marisco es el broche de oro que te hará querer abrir una botella de vino y celebrar. ¡Que no se escape ni una pizca de sabor!

10 - Deja que los sabores se asienten
Tras apagar el fuego, deja que esta exquisita fideuá tradicional descanse unos minutos. Este pequeño truco le permite absorber todo el caldo, convirtiéndola en una auténtica delicia gastronómica. Además, mientras se asienta, prepárate para el aroma que inundará tu cocina, ¡es como transportarse a una comida dominguera en casa!
Cuando veas que la fideuá ha compacto bien sus sabores, es hora de servirla bien caliente. Si te apetece, acomódala con una ligera cucharada de alioli. Seguro que volará del plato más rápido de lo que imaginas. ¡Prepárate para impresionar a tus invitados con esta fideuá con sepia!
