1 - Reúne tu despensa de ingredientes
Antes de ponerte a cocinar tu deliciosa fideuá con carne, asegúrate de tener todo al alcance de la mano. Es mucho más fácil cuando ya tienes el secreto ibérico, el pimiento choricero y el pimentón dulce fichados como un chef profesional. ¡Evitarás correr de aquí para allá en el último momento!
Te cuento un secretillo: a mí me gusta tener el brandy bien a mano para ir añadiendo un toque especial. Y, si como yo, eres de los que cree que “quien mucho abarca, poco aprieta”, deja todos los ingredientes ya medidos y listos para añadirlos cuando llegue su momento. ¡Tu cocina te lo agradecerá!

2 - Dorando los fideos como todo un experto
Primero, calienta un buen chorro de aceite de oliva en tu sartén favorita. Cuando esté caliente, echa los fideos sin miedo. Remuévelos con cariño y deja que tomen un color doradito. Ese toque crujiente es el protagonista en cualquier fideuá de carne que se respete. ¡Y huelen de maravilla!
Tranquilo, no te pases de tiempo, solo hasta que queden tostaditos. ¿Notas cómo empiezan a bailar? Es el momento de retirarlos del fuego y reservarlos para su gloriosa incorporación final. Este paso sencillo hará que tu plato principal español destaque. Mientras esperas, puedes ir preparando el resto de ingredientes para no perder ni un segundo.

3 - Dorar la carne como un experto
Volvamos a nuestra fiel sartén, que ahora está lista para una nueva aventura. ¿Sientes el calor? Es hora de dále a nuestra carne ibérica esa doradita mágica que tanto nos gusta en los platos típicos españoles. Salpimienta generosamente mientras el aroma empieza a invadir la cocina. Este es uno de esos momentos que huele a domingo.
Mientras doras, deja que el aceite de oliva haga su magia. Recuerda, no queremos cocer la carne sino sellarla, para que su interior permanezca tierno y jugoso. Una vez logro ese colorcito dorado, retira los pedazos como si fueran un tesoro y ¡resérvalos! Estás a un paso más cerca de una fideuá con carne insuperable.

4 - Crear un sofrito lleno de sabor
Vamos con el sofrito, el alma de nuestra fideuá con carne. Primero, trocea la cebolla y los ajos como si fueran a contar un secreto delicioso en la sartén. Añade el tomate concentrado, la ñora y el pimentón dulce, ese toque español que no puede faltar. No olvides las setas, que aportarán un sabor único al plato.
Ya con el sofrito burbujeando, vierta un chorrito de brandy, porque, ¿quién no disfruta con ese toque de fiesta mientras se evapora? Deja que el aroma inunde tu cocina, como esos domingos en casa de la abuela. Sigue removiendo un poco más, y estarás listo para el siguiente paso de nuestra deliciosa fideuá de carne.

5 - Incorpora los fideos y el caldo
Es el momento de darle el protagonismo a nuestros fideos. Espárcelos bien por la sartén para que se mezclen con los demás ingredientes. Ahora, añade los 900 ml de caldo de carne caliente, ¡esto hará que el sabor de la fideuá con carne se exprese en todo su esplendor!
Deja que todo se cocine a fuego medio durante unos 10-12 minutos, vigilando para que no se te pase ni el caldo ni el punto de los fideos. Confía en mí, la paciencia en este paso paga con un plato principal delicioso. ¡El aroma de España llenará tu cocina!

6 - Incorpora la carne al final
Estamos casi al final de la cocción de nuestra fideuá con carne, así que es el momento de sumar el delicioso secreto ibérico y el lomo de cerdo ibérico. Cuando queden unos tres minutos, desliza los trozos a la sartén. Estoy seguro de que ya puedes oler la combinación irresistible que se avecina.
Confía en mí, el aroma te hará salivar antes de que termine la cuenta atrás. Deja que la carne se empape de los sabores del caldo y los fideos, asegurando un plato típico español delicioso. Asegúrate de envolverlo todo bien para que tu cuchara jamás encuentre un bocado aburrido.

7 - El toque final para disfrutar
Una vez que tu fideuá con carne esté lista, no te lances a probarla enseguida. Déjala reposar un par de minutos para que todos esos sabores se asienten bien. ¿Quién no ha dejado enfriar un poco la comida para evitar quemarse la lengua? Además, el reposo mejora el sabor, ¡es ciencia!
Y ahora sí, ¡es el momento de servir! Imagina la cara de satisfacción al ver el plato. Este es un plato principal perfecto para disfrutar en familia, evocando esos momentos de domingo con el aroma de una auténtica fideuá española. ¡A disfrutar de tu creación culinaria! ¡Buen provecho!
