1 - Organiza tus ingredientes para el arroz con solomillo
Vamos a darle vida a este plato español tan especial: el arroz con solomillo. Antes de ponerte manos a la obra, asegúrate de tener todos los ingredientes listos. No hay nada peor que descubrir a mitad de camino que te falta el pimentón o que los ajos no están picados. ¡Prevenir es mejor que lamentar!
Coloca en tu mesa los 300 g de arroz SOS Bomba, el solomillo de cerdo y el colorido desfile de pimientos. Ten a la mano el caldo, el vino para guiso y no olvides el toque mágico de la carne de ñora. Esta preparación te dará tranquilidad y te hará sentir como si cocinaras para un domingo familiar lleno de calidez.

2 - Dora y sella el solomillo con amor
Para darle ese sabor espectacular a nuestro solomillo de cerdo, calienta una sartén con un chorrito de aceite. Cuando el aceite esté alegre, es el turno de dorar el solomillo. ¿Escuchas ese ssshhh? Es la melodía del éxito. Cuando esté dorado por todos lados, lo hemos sellado a la perfección.
Ahora, pásalo con cuidado a una bandeja de horno. Y aquí viene la parte mágica: hornear a 200°C durante 16 minutos. ¿El resultado? Un solomillo jugoso, listo para destacar en tu delicioso arroz con solomillo. ¡No olvides aprovechar esos juguitos que deja el solomillo en la bandeja, son oro puro!

3 - Prepara tu sofrito, la base del arroz con solomillo
¡Momento de ponerse manos a la obra con el sofrito! En cuanto hayas sellado bien el solomillo, usa la misma sartén. Así, el sabor se mantiene y hasta se multiplica. Agrega un poco más de aceite si te hace falta y pon a bailar la cebolla, el ajo y los pimientos.
Saltea la mezcla a fuego medio, como si estuvieras contando un secreto a tus verduras, hasta que estén blanditas y ligeramente transparentes. Ese aroma que empieza a invadir la cocina, recuerda al domingo en casa, ¿verdad? No te preocupes si la cebolla suelta alguna lágrima, esas lágrimas le añaden sabor.

4 - Fusiona los sabores del tomate con el pimentón
Aquí empieza la magia: incorpora con gracia la carne de ñora y el pimentón en la sartén mientras revuelves con mimo. Una vez bien mezclado, deja caer los tomates triturados y permite que el sofrito se cocine a fuego suave. Poco a poco, verás cómo los aromas se intensifican, como el preludio de un buen plato de arroz con solomillo.
Tras unos minutos, añade el vino con alegría y deja que el alcohol se evapore con calma. Este paso no solo concentra un festival de sabores, sino que también sienta una base robusta para nuestro arroz con solomillo. Recuerda: es como una pequeña sinfonía que se compone en tu cocina. Una experiencia que hará desear al arroz que lo termines probando cuanto antes.

5 - Integra el arroz y el caldo en tu receta de arroz con solomillo
Cuando el sofrito esté en su punto, es hora de darle protagonismo al arroz. Incorpóralo a la sartén, y revuélvelo con cariño para que se mezcle bien con el sofrito y absorba ese buen rollo de sabores. Este paso es crucial para que cada bocado de arroz con solomillo sea una verdadera delicia.
A continuación, es momento de que el caldo entre en escena. Ve vertiéndolo poco a poco mientras remueves con suavidad. Así, el arroz se cocinará de forma uniforme, sin sorpresas, hasta llegar a ese punto perfecto. Dale unos 15-17 minutos y prepárate para disfrutar de un plato que huele a hogar.

6 - Divide el solomillo y añádelo al arroz
Cuando el arroz con solomillo esté casi al punto, llega el momento de agregar los trozos de solomillo previamente cocidos. Cortar el solomillo en trozos no solo facilita que se termine de cocinar con el arroz, sino que también permite que absorba bien los sabores del delicioso sofrito y el caldo.
Este paso es clave para asegurarte de que la carne de solomillo de cerdo quede tierna y con todo el sabor del plato principal, español y casero. Confía en mí: este es el momento en que toda la magia empieza a suceder en tu cocina, como cuando el aroma te transporta a un domingo familiar inolvidable.

7 - Deja reposar tu arroz con solomillo y emplata
¡Momento crucial! Una vez que el arroz con solomillo ha absorbido todo el caldo y está bien cocido, retira la sartén del fuego. Déjalo reposar unos minutos. Este descansito permite que los sabores culminen su mágico baile, alcanzando una textura fantástica. Es como esperar que caiga el telón después de una gran actuación.
Para el toque final, decórala con un poco de perejil fresco picado. No es solo cuestión de estética; ese verde brillante le da un aire fresco. Y si preguntas, es como ponerle el broche de oro a nuestro plato principal, sorprendentemente sencillo pero con un toque auténtico de cocina española casera.
