Antes de añadir el agua o el caldo, dale una vuelta al arroz en la cazuela con el aceite o el sofrito hasta que el grano se ponga transparente (color nácar). Este paso sella la capa exterior del arroz, ayudando a que quede más suelto tras la cocción y a que conserve mejor su textura sin abrirse.
Recetas de arroz fáciles y rápidas
Recetas de arroz fáciles y rápidas de preparar. Perfectas para una comida sin complicaciones. ¡Descubre estas recetas y disfruta de una comida deliciosa en poco tiempo!
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Trucos de cocina
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El secreto del «nacarado»: sofríe el grano
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La regla de la cuchara: ¿mover o no mover?
Todo depende del resultado que busques. Si preparas una paella o un arroz seco, jamás lo muevas una vez hierva el caldo; así evitas que suelte almidón y se apelmace. En cambio, si haces un risotto o arroz con leche, remueve constantemente para liberar ese almidón y conseguir una textura cremosa.
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Cinco minutos sagrados: el reposo final
La paciencia es un ingrediente más. Cuando apagues el fuego, cubre el arroz con un paño limpio o una tapa y déjalo reposar 5 minutos. Este pequeño descanso permite que la humedad se redistribuya uniformemente, que el grano termine de hacerse en su propio vapor y que los sabores se asienten perfectamente.
Preguntas de cocina
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¿Cuál es la medida exacta de agua por arroz?
Aunque la regla de oro tradicional es «el doble de agua que de arroz» (1 taza de arroz = 2 tazas de agua), esto puede variar según la variedad y la receta. Para un arroz seco o paella, esa proporción suele funcionar bien. Sin embargo, el arroz integral necesita más líquido y tiempo, mientras que para un arroz caldoso la proporción puede subir a 1:4. Revisa siempre el paquete de tu variedad SOS para acertar.
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¿Debo lavar el arroz antes de cocinarlo?
Depende del plato. Si buscas un grano muy suelto (como para ensaladas o arroz blanco guarnición) o vas a preparar sushi, sí conviene lavarlo para eliminar el exceso de almidón. Sin embargo, para la paella, arroces caldosos o el risotto, no debes lavarlo, ya que necesitamos ese almidón para conducir el sabor y lograr la textura ligada característica.
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¿Se puede arreglar un arroz que ha quedado salado?
¡Sí, tiene solución! Si al probar el caldo notas que se te ha ido la mano con la sal, introduce una patata pelada y cortada en trozos grandes durante la cocción. La patata actuará como una «esponja», absorbiendo el exceso de sal del guiso sin alterar el sabor del resto de ingredientes. Retírala antes de servir y listo.
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¿Por qué se me rompe el grano o queda pastoso?
Esto suele ocurrir por dos razones: exceso de movimiento o fuego demasiado fuerte. Si remueves el arroz (excepto en risottos), rompes su estructura y suelta almidón antes de tiempo, creando una pasta. Si el fuego es muy agresivo, el grano se abre («esclata») y pierde su forma. Cocina a fuego medio/suave una vez rompa a hervir y no lo toques.
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¿Qué setas son las más adecuadas?
Depende de la temporada. En otoño, los boletus y setas de cardo son perfectos. En invierno, los champiñones y shiitake funcionan muy bien. En primavera, las colmenillas o senderuelas aportan un sabor delicado. Escoge siempre setas frescas o bien conservadas, que aporten sabor y buena textura.
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¿Es necesario usar caldo casero?
No es obligatorio, pero el caldo casero aporta un sabor más natural y auténtico. Puedes hacerlo con verduras, pollo o incluso solo con las pieles de las setas. Si no tienes tiempo, un caldo envasado de buena calidad también puede servir, pero elige uno bajo en sal y sin muchos aditivos.